jueves, 7 de agosto de 2008

Una óptica real del envejecimiento actual

En los próximos diez años una mayor proporción de la población se considerará "vieja" debido al envejecimiento general de la población mundial. Gran parte de estas personas mayores serán mujeres porque tienen una expectativa de vida mayor. Si bien las mujeres viven más que los hombres, su morbilidad es mayor y tienen menos acceso a la atención de salud. Por lo tanto, durante las próximas décadas, las necesidades de salud de las mujeres mayores tendrán cada vez más importancia.

La definición de "viejo" varía entre los países y las sociedades. Esta palabra casi siempre tiene connotaciones negativas, relacionándola con otros términos tales como discapacidad o demencia. Se cree comúnmente sostenida que las personas mayores deben ser cuidadas, y sus opiniones no se toman en cuenta en la formulación de políticas de salud. Esto es especialmente cierto en el caso de las mujeres mayores, donde la combinación de género y edad puede tener efectos perjudiciales en su calidad de vida. La percepción del envejecimiento como el deterioro mental y físico es muy común tanto entre los profesionales de cómo entre el público en general. En realidad el envejecimiento es un proceso complejo que requiere de estudios que profundicen en el tema y aporten respuestas. En general, una persona es considerada "mayor" cuando alcanza la edad de 60-65 años, independientemente de su historia clínica y situación particular.[1]

El envejecimiento no se define únicamente por el paso inexorable de los años. De hecho, hoy nadie parece negar que la vejez sea la antítesis de los ideales modernos. Vivimos una etapa de gran diferenciación intergeneracional que origina discriminaciones sociales y culturales de las personas mayores[…] Hoy, desafortunadamente, el envejecimiento se percibe más como una carga que como una conquista social

Existen también estereotipos de la vejez, alimentados por representaciones sociales, que la asocian a enfermedad, decadencia, deterioro, pasividad y falta de horizonte vital, con la consiguiente distorsión del modo en que percibimos a las personas mayores. [2]

La concepción de la imagen de la vejez, varía también en dependencia de quien la observe, según sea un niño, un adolescente, un adulto o un anciano. […]En la medida que las personas actúen acorde a esos principios, será la imagen que conformarán sobre ellas los demás individuos que las rodean, los miembros de su grupo: familia, barrio, trabajo, escuela. Los adolescentes, más radicales en sus conceptos; y los adultos, más comprensivos en la problemática que afrontan los ancianos. Todos encuentran provechoso el acercamiento generacional sobre la base de los consejos y experiencias que pueden recibir de quienes poseen mayor edad, pero se evidencian contradicciones, fundamentalmente entre ancianos y jóvenes.

Las características positivas, reconocidas por la juventud a la vejez, son "la sabiduría" y la "posibilidad de consultarlos como consejeros expertos", mientras que en las negativas resaltan la "incomprensión de los jóvenes por los ancianos", quienes se "inmiscuyen demasiado en sus vidas".

Una persona al envejecer suele basar su propia imagen en éxitos anteriores, como la belleza, el poder, el vigor físico o sexual, y los contrarresta con el presente de pérdidas, según que no son a veces reales, pues siempre existe un caudal de posibilidades interiores no reconocidas totalmente, ni por el anciano, ni por las demás generaciones.

[…] los especialistas del envejecimiento, consideran que la imagen y actitudes negativas hacia el anciano constituyen factores de alto riesgo psicológico-social

En el proceso de envejecimiento es básico superar lo físico, adaptarse al deterioro biológico, a las canas, a las arrugas, a los cambios y entonces, a partir de allí, fomentar el desarrollo social y espiritual con la experiencia acumulada. En este concepto vital se valoran mejor las satisfacciones de un trabajo determinado, de la formación de una familia y de la actividad social. La vejez tiene entonces su verdadero sentido como etapa de la vida donde se encaran pérdidas importantes, pero en la que se puede disfrutar y continuar creciendo como seres humanos. [3]

Con la senectud se supone que un grupo de personas pase de la autonomía a depender de los demás, [4]a lo que se le agrega la pérdida de relaciones que estos han tenido durante años, tales como el trabajo, y sobre todo, los hijos, quienes pueden valerse por sí mismos y no necesitan de la ayuda de los padres, lo que provoca que estos tiendan a sentirse menos valiosos e inútiles, lo que hace que [5]la sociedad vea la desocupación en el anciano como un hecho normal. [6]

Afortunadamente, hoy día resulta evidente, a la luz de los datos científicos disponibles, la nueva concepción de la adultez y la vejez, que elude la ya comentada fase de declive del mayor en base a una etapa llena de posibilidades y actividades nuevas y supone que los cambios en el desarrollo se producen de forma gradual, predecible y ordenada. El desarrollo no se limita a los cambios biológicos, sino que está sujeto a cambios sociales, culturales e históricos, así como a las experiencias individuales.

Afirmando, en términos generales, que el envejecimiento es un proceso gradual, en el que se produce una evolución lenta de las transformaciones físicas y psicológicas que nos hacen estar más o menos satisfechos con nuestra trayectoria vital. Aunque existen algunas pérdidas, más claras a nivel sensorial, en términos generales se observa una relativa estabilidad en las funciones cognitivas y sociales, incluso algunas habilidades parecen mejorar con la edad, como por ejemplo el lenguaje, nos queda plantear como enfoca y ve la vejez la satisfacción por la vida, sentimiento que no llega de ahora para horita simplemente se cree que es un contrato a través de los años y que solo aflora ya en las etapas de declive de la vida.

Texto completo en Una óptica real del envejecimiento actual http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/1200/2/Una-optica-real-del-envejecimiento-actual



[1] Bonita R. Women, Aging and Health: Achieving Health across the Lifespan. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 1998.

[2] Bazo MT. Negligencia y malos tratos a las personas mayores en España. Rev Española Geriatr Gerontol. 2001;36(1):8-14.

[3] Polo Viamontes M, Espín AM. Nueva imagen de la vejez. [monografía en Internet]. La Habana. INFOMED; 2006. [citado 23 de abril 2008]. Disponible en: http://saludparalavida.sld.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=194

[4] Michel JP, Kressig R, Gold G. Dependency: possible risk or inevitable outcome? Schweiz Med Wochenschr. 1997;25(127):1796-801.

[5] Bayarre HD. Prevalencia y factores de riesgo de discapacidad en ancianos. Ciudad de La Habana y Las Tunas. 2000. [tesis]. Ciudad de La Habana: Universidad de la Habana; 2003.

[6] Bayarre HD. Prevalencia y Factores de Riesgo de Discapacidad en el Anciano. Municipio Playa. [tesis]. La Habana: Facultad de Salud Pública; 1998.

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